Ser Deportivo

Esta generación de niños podría ser la primera que viva cinco años menos que sus padres. Con este dramático mensaje intentó sacudir nuestras conciencias ‘Designed to Move’, la campaña ideada por Nike, el American College of Sports Medicine (ACSM) y el Consejo Internacional para la Ciencia del Deporte y la Educación Física (ICSSPE). Sin andarse con paños calientes, se denunció algo que todos sabemos: el sedentarismo se ha instalado en nuestros hogares sin que hagamos poco o nada por remediarlo.

Según las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), los niños y adolescentes de entre cinco y 17 años deberían realizar, al menos, 60 minutos de actividad física diaria de intensidad moderada a vigorosa. Un consejo -bastante sencillo de poner en práctica- que incumple un 55,4 % de los chavales de esas edades en nuestro país, tal y como se revela en Sedentarismo en niños y adolescentes españoles: resultados del estudio científico Anibes.

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El problema no es nuevo. Ya en 2001, antes de que las ‘tablets‘ y los grupos de WhatsApp irrumpieran en nuestras vidas, la Academia Americana de Pediatría (AAP) hizo hincapié en la necesidad de que los jóvenes no pasaran más de dos horas al día delante de una pantalla. Algo a lo que también se ha hecho oídos sordos en nuestro país. De aquellos barros, estos lodos: en la actualidad, un 48,4 % del total de participantes -niños y adolescentes de nueve a 17 años- en el estudio Anibes supera ese tiempo de lunes a viernes y el porcentaje aumenta hasta el 84% durante el fin de semana.

SEDENTARISMO

Los padres apenas tienen tiempo de ir al parque y los más pequeños prefieren jugar online con sus amigos o pasarse las horas muertas contemplando los vídeos de sus ‘youtubers‘ favoritos en lugar de jugar al pilla-pilla en la calle. Con todo ello, no puede sorprenderle a nadie que el sedentarismo en la población infantil española, según datos del Consejo Superior de Deportes (CSD), alcance ya el 73%. Lo cual quiere decir que, o nos ponemos las pilas, o nuestros hijos, a los que, con tanta buena voluntad como ingenuidad, educamos para ser felices, puede que crezcan con una sonrisa en la boca pero también que lo hagan con muchas probabilidades de desarrollar en el futuro enfermedades cardiovasculares, diabetes e incluso algunos tipos de cáncer.

Mientras las organizaciones e instituciones que velan por nuestra salud insisten en combatir la plaga de pereza que asola el planeta con más horas de ejercicio… ¿qué hacen las autoridades para fomentar la práctica de deporte desde la escuela? Al estar transferidas las competencias en esta materia a cada comunidad, el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte sólo puede sugerir a los diferentes gobiernos autonómicos -que son los que deciden el número de horas que se dedican a cada asignatura- la puesta en marcha de iniciativas encaminadas a aumentar la presencia de esta materia en la agenda escolar. “Los niños reciben ahora dos horas (o dos sesiones de 45 minutos) a la semana de Educación Física. Este curso hemos promovido el aumento de una hora más en Ceuta y Melilla, territorios de nuestra competencia, y esperamos que la iniciativa se implante en otras regiones“, aseguran fuentes ministeriales.

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ASIGNATURA ‘MARÍA

La puesta en marcha del Plan de Hábitos Saludables, «un documento consensuado con las administraciones regionales» en el que se recoge una serie de medidas encaminadas a mejorar la calidad de vida los más jóvenes a través, entre otras cosas, del fomento de la actividad física en los colegios.

En la actualidad, según se recoge la Lomce (actual ley de Educación), en los centros bilingües se imparten 90 minutos a la semana de Educación Física y en los no bilingües, 150. De ese total, hay que descontar lo que se tarda en llegar a las pistas polideportivas o al gimnasio donde se vaya a desarrollar la sesión, el lapso dedicado el aseo personal al finalizar y el rato empleado en volver al aula de cada grupo. Es decir, que el tiempo efectivo con el que contamos para desarrollar una materia tan importante como ésta se reduce muchísimo“, expone Víctor Nieto, maestro de Educación Física en el CEIP Miguel Hernández de Alcobendas (Madrid).

Este docente madrileño verbaliza el malestar de sus compañeros. “Estamos hartos de leer estudios que demuestran el daño que el sedentarismo y la mala alimentación están haciendo a nuestros hijos y, en vez de aumentar el horario de actividad física en los colegios, lo disminuyen“, se queja.

En su opinión, lo ideal sería que “los alumnos de Primaria tuvieran una hora diaria de Educación Física en unas instalaciones adecuadas (se oye, se comenta, se dice que así lo quieren también nuestros dirigentes, pero no sé en qué quedará) para poder desarrollar con eficiencia nuestra asignatura e inculcar a nuestros alumnos la importancia de adoptar una vida sana basada en hábitos saludables de higiene corporal y postural, deporte, alimentación y, cómo no diversión“, asegura.

Con siete maratones y decenas de carreras populares y trails en su extenso palmarés, Nieto sigue sin comprender cómo, a estas alturas de la película, “muchas familias siguen pensando que la Educación Física es un área de segunda división por detrás de las Matemáticas, la Lengua o el Inglés. Estoy casi seguro que estas familias no saben que si los niños no tienen un buen esquema corporal, una buena coordinación óculo-manual o un correcto patrón cruzado -adelantar el brazo contrario a la pierna que movemos al caminar- pueden presentar dificultades para leer adecuadamente o problemas para orientarse en el espacio y en el tiempo“.

En su centro educativo, ha puesto en marcha diversas iniciativas relacionadas con el deporte. “Organizamos una olimpiada solidaria, en la que todos los alumnos del colegio -desde los tres a los 12 años- participan en distintas modalidades. Durante la semana previa a su celebración, recogemos comida que traen los niños para donarla al Banco de Alimentos, una acción que realizamos conjuntamente con mi equipo de corredores, los Drinkingrunners”.

RENDIMIENTO ACADÉMICO

Nieto destaca algunas de las ventajas que conlleva la asignatura que imparte. “Es una de las materias que más fomentan el trabajo en equipo y la relación con los demás, en estos tiempos donde nos quejamos continuamente de que los niños pasan muchas horas solos jugando a videojuegos“.

A todo lo dicho, habría que sumar un beneficio más que probado: la estrecha relación entre la práctica de ejercicio físico y la mejora del rendimiento académico. Según una investigación enmarcada en el proyecto ‘Up&Down’ y publicada en Journal of Pediatrics en 2014 -en la que se analizaron los expedientes de más de dos millares de alumnos entre seis y 10 años- los resultados de los estudiantes mejoran al verse aumentada su capacidad cardiorrespiratoria y su habilidad motora. Lo que curiosamente no influye nada es el tono muscular.

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Todavía hay más. Otro informe, esta vez realizado por el Instituto de Medicina estadounidense -unidad perteneciente a la Academia Nacional de Ciencias-, revela también que la actividad física no sólo fortalece la salud de los más jóvenes sino que favorece sus habilidades cognitivas y, por lo tanto, su desempeño en las aulas.

En este dosier, en el que se señala al ejercicio físico como núcleo de la educación de los más jóvenes, se relaciona directamente la práctica de ejercicio con un mejor funcionamiento del cerebro. Es más, se aseguraba que los niños más activos mostraban una mayor capacidad de concentración y obtuvieron mejores notas en las pruebas realizadas.

seryhumano.com

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