“En la música todos los sentimientos vuelven a su estado puro y el mundo no es sino música hecha realidad” Arthur Schopenhauer
La musicoterapia hace uso de sonidos, trozos musicales y estructuras rítmicas para conseguir diferentes resultados terapéuticos directos e indirectos a nivel psicológico, psicomotriz, orgánico y energético.
Dentro del marco general de la musicoterapia existen muchas tendencias, escuelas y direcciones de aplicación. Por ejemplo, la musicoterapia ambiental, encargada de diseñar espacios sonoros amables, acogedores y tranquilizantes en salas hospitalarias y lugares de concentración pública.
Se encuentra la MIT (Terapia de Entonación Melódica), desarrollada en el hospital de veteranos de Boston (Massachusetts, EEUU), importante centro de investigación neuropsicológica, para ayudar a recuperar el habla a enfermos que por causas diferentes (tumorales, circulatorias), la han perdido.
A nivel de estimulación psicomotriz temprana y dentro de los programas educativos regulares y especiales, se utiliza ampliamente la musicaterapia como facilitadora del aprendizaje e inductora de la coordinación.
Hay una clase de musicaterapia más útil, que utiliza tonos puros, frecuencias particulares que hacen parte de un código específico de información que simula puntos o zonas del cuerpo físico o del campo energético humano para funciones orgánicas o psicológicas concretas.
Ha sido evidenciado experimentalmente que la música y sus componentes fundamentales (estructura rítmica, escalas, tonos, etc), producen patrones de actividad eléctrica cerebral coherente. Ello se traduce en una mayor eficacia a nivel del funcionamiento del cerebro, no solo como rector de los procesos cognitivos sino también como regulador de las funciones vegetativas del organismo.
Las medicinas vibracionales, han recalcado la importancia de la información electromagnética y su utilización terapéutico dentro del sistema orgánico. Los sonidos con frecuencias electromagnéticas susceptibles de ser utilizadas de manera análoga a la que son utilizados los colores en la cromoterapia.
Uno de los usos cotidianos más simples y difundidos de la musicoterapia es la regulación del estado de ánimo. Utilizamos trozos musicales para alegrarnos en la depresión o para calmarnos en medio de estados de excitación producidos por la rabia, el estrés o el temor.
También podemos utilizar trozos musicales para mejorar el aprendizaje, ejercicios rítmicos para mejorar la coordinación y la resistencia física.
La música bien empleada, puede facilitar el contacto con bloqueos emocionales concretos y producir la catarsis necesaria para la resolución del conflicto.
Dentro del espectro de las terapias vibracionales, puede ser fundamental el uso del sonido puro o de acordes armónicos o inarmónicos para la movilización de energías particulares con efectos orgánicos concretos.
Seryhumano.com / Juan José Lopera (Médico y Terapeuta)