{"id":36190,"date":"2020-11-05T09:52:13","date_gmt":"2020-11-05T14:22:13","guid":{"rendered":"https:\/\/seryhumano.com\/web\/?p=36190"},"modified":"2020-11-05T09:53:11","modified_gmt":"2020-11-05T14:23:11","slug":"el-malestar-en-la-cultura","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/seryhumano.com\/web\/?p=36190","title":{"rendered":"EL MALESTAR EN LA CULTURA"},"content":{"rendered":"\n<h2 class=\"has-text-align-center wp-block-heading\"><strong>El malestar en la cultura, de Sigmund Freud, no est\u00e1 dirigida a los especialistas, ni trata de precisar la t\u00e9cnica psicoanal\u00edtica o perfilar sus conceptos; sin embargo, su inter\u00e9s te\u00f3rico y la reflexi\u00f3n ofrecida sobre lo que nos aflige son estimables.<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"768\" height=\"1024\" src=\"https:\/\/seryhumano.com\/web\/wp-content\/uploads\/2020\/11\/Malestar-768x1024.jpeg\" alt=\"EL MALESTAR \" class=\"wp-image-36191\" srcset=\"https:\/\/seryhumano.com\/web\/wp-content\/uploads\/2020\/11\/Malestar-768x1024.jpeg 768w, https:\/\/seryhumano.com\/web\/wp-content\/uploads\/2020\/11\/Malestar-225x300.jpeg 225w, https:\/\/seryhumano.com\/web\/wp-content\/uploads\/2020\/11\/Malestar.jpeg 960w\" sizes=\"auto, (max-width: 768px) 100vw, 768px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>El ensayo titulado EL MALESTAR EN LA CULTURA -donde Sigmund Freud (1856-1939) sent\u00f3 que nuestra especie ha pagado por el progreso el elevado precio de sacrificar la vida instintiva y reprimir la espontaneidad- es la exposici\u00f3n m\u00e1s completa de las ideas del padre de la psicolog\u00eda acerca de la historia de la humanidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Completan el volumen \u00abSobre la conquista del fuego\u00bb, \u00abConsideraciones de actualidad sobre la guerra y la muerte\u00bb y los seis ensayos destinados a ser publicados bajo el r\u00f3tulo gen\u00e9rico \u00abMetapsicolog\u00eda\u00bb, entre los que se halla el c\u00e9lebre \u00abLa aflicci\u00f3n y la melancol\u00eda\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Freud entreg\u00f3 el manuscrito una semana despu\u00e9s del 29 de octubre de 1929, el \u201cMartes negro\u201d. Aquel d\u00eda se hundi\u00f3 la bolsa neoyorquina, provocando una suerte de hundimiento del mundo. Un mes antes hab\u00eda muerto un hombre clave para la posible uni\u00f3n entre Austria y Alemania: Gustav Stresemann.<\/p>\n\n\n\n<p>Pese a que el Tratado de Versalles (1919) prohibi\u00f3 la a\u00f1orada anexi\u00f3n (Anschluss), Stresemann hab\u00eda conseguido en 1926 el Premio Novel de la Paz, generando expectativas nuevas sobre el acercamiento. Pero su muerte dej\u00f3 al Volkspartei (Partido del Pueblo) en manos de la derecha m\u00e1s recalcitrante, lo que supuso una fragmentaci\u00f3n en el parlamento, que acab\u00f3 por debilitar mortalmente la maltrecha Rep\u00fablica de Weimar.<\/p>\n\n\n\n<p>No es casual que comience esta obra con el an\u00e1lisis de una expresi\u00f3n de Romain Rolland. El afamado escritor hab\u00eda recibido de Freud, como cortes\u00eda, el manuscrito que le implicaba. Y Rolland respondi\u00f3 con una opini\u00f3n no muy favorable. A esto se sum\u00f3 el env\u00edo ese verano de los detalles de las biograf\u00edas que fraguaba Stefan Zweig. La suya \u2014la de Freud\u2014 entraba en serie con la de Mesmer y con la de alguien menos honorable, la de Mary Baker-Eddy, una furibunda iluminada que andaba por Am\u00e9rica y Europa predicando la Christian Science para aglutinar adeptos. Para colmo, Friderike Zweig, la compa\u00f1era del escritor, segu\u00eda con intensidad las campa\u00f1as del \u201cap\u00f3stol de la paz\u201d, mientras algunos fieles seguidores iban y ven\u00edan en busca del Nobel para Freud. Premio este concedido precisamente a Rolland en 1915 \u201ccomo tributo al elevado idealismo de su producci\u00f3n literaria y a la simpat\u00eda y el amor por la verdad con el cual ha descrito diversos tipos de seres humanos\u201d. En fin, un premio a la pr\u00e9dica del \u201cap\u00f3stol de la paz\u201d por la uni\u00f3n, la paz y el amor.<\/p>\n\n\n\n<p>Si a esto sumamos la experiencia de la Gran Guerra, Freud ten\u00eda motivos para pensar el lazo social y en las consecuencias de su ruptura. Ruptura, disoluci\u00f3n o destrucci\u00f3n vienen de la mano de Thanatos. Aqu\u00ed propone tres fuentes para ese efecto de \u201cmalestar\u201d: el cuerpo, el mundo y la relaci\u00f3n con los otros. Esta como fuente principal, e incluso como \u201cdestino ineludible\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Efectivamente, es la dial\u00e9ctica de la relaci\u00f3n con el otro la que alimenta el malestar en la cultura. Pero \u201cen la cultura\u201d no remite a un particular marco hist\u00f3rico, ni siquiera a los cuerpos retorcidos, al hundimiento del mundo o a la aniquilaci\u00f3n de todo lazo provocado por la \u00faltima guerra. Remite a los aspectos transhist\u00f3ricos, que convierten al \u201cmalestar\u201d en un sufrimiento de desencuentro, de inadecuaci\u00f3n estructural. Freud resume aqu\u00ed gran parte de su teor\u00eda en l\u00ednea con T\u00f3tem y tab\u00fa y El porvenir de una ilusi\u00f3n, en donde ya hab\u00eda tratado los aspectos subjetivos de la religi\u00f3n como forma de apaciguamiento de esta infelicidad consustancial.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"has-text-align-right wp-block-heading\"><strong>Pero El malestar es una obra m\u00e1s radical y su an\u00e1lisis m\u00e1s demoledor.<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Es interesante observar que, pese a la efervescencia de la extrema derecha \u2014nazis, Stahlhelm, Jungdo etc. \u2014, la desesperanza de la izquierda y el callej\u00f3n sin salida de la inadecuaci\u00f3n del hombre a \u201cla cultura\u201d; pese a todo este car\u00e1cter tr\u00e1gico, su escrito no se presenta en modo alguno como conformismo o nihilismo. La vida hay aceptarla en sus goces y en sus sombras, al margen de la utop\u00eda y de toda idealizaci\u00f3n de lo humano. Pero no por ello, hay que consentir con la injusticia concreta. Se trata pues, de una visi\u00f3n fragmentaria y de una incompletud plenamente actual, reflejada en este importante texto, escrito en un tiempo de incertidumbre cercano a la pesadumbre que invade al nuestro.<\/p>\n\n\n\n<p>Al hilo de la experiencia cuasi m\u00edstica de Rolland, en donde habla de fusi\u00f3n y de \u201csentimiento oce\u00e1nico\u201d, Freud se plantea una cuesti\u00f3n pol\u00edtica de fondo, aunque en el espacioso marco de antropolog\u00eda: \u00bfc\u00f3mo es posible la cohesi\u00f3n de masas, y qu\u00e9 fuerzas se oponen a esta \u201cuni\u00f3n\u201d para destruirla y sumir a los individuos en un malestar sin soluci\u00f3n?<\/p>\n\n\n\n<p>La expresi\u00f3n \u201csentimiento oce\u00e1nico\u201d ven\u00eda a ser el origen de la necesidad que tiene el hombre de una dimensi\u00f3n religiosa. Freud desmonta esa ficci\u00f3n y vuelve sobre los pasos, para preguntarse por el origen del pensamiento religioso. No hay tal sustrato sentimental, pero s\u00ed una cierta econom\u00eda libidinal, cuya sede la encuentra en lo que \u00e9l denomina \u201cYo del placer\u201d (Lust Ich). Ese sentimiento \u201coce\u00e1nico\u201d y esa fusi\u00f3n con el todo, esas ideas sobre la eternidad y la infinitud no son otra cosa que ideaciones hiperb\u00f3licas propias de una proyecci\u00f3n narcisista de ese estadio. La realidad idealizada se funde con lo que place al sujeto, lo displacentero es rechazado como exterior hostil.<\/p>\n\n\n\n<p><strong><u><a href=\"https:\/\/seryhumano.com\/web\/sol-de-sangre-adelanto-de-la-nueva-novela-de-jo-nesbo\/\">\u201cSol de sangre\u201d, adelanto de la nueva novela de Jo Nesb\u00f8<\/a><\/u><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Freud no cree que el yo sea la instancia evolutiva e independiente, soldada a una conciencia libre postulada por el humanismo, sino algo m\u00e1s cori\u00e1ceo, algo del orden de la imagen (ideal) que captura al sujeto alien\u00e1ndolo en series sucesivas de capas de identificaciones. Identificaciones que lo comprometen y lo ligan a los otros; y precisamente, a trav\u00e9s de ellas, se vehicula (en cada caso de manera particular) lo que est\u00e1 a la base del malestar: la pulsi\u00f3n de muerte.<\/p>\n\n\n\n<p>Entonces, hay un determinado lazo social \u2014basado en esta econom\u00eda narcisista\u2014 que une a los individuos y expulsa el objeto a destruir. Pero, \u00bfc\u00f3mo? La respuesta era aparentemente simple: la cultura, entendida como la formaci\u00f3n de construcciones e instituciones al servicio del programa de mantenimiento del principio del placer, se soporta sobre la base de estas \u201cpotentes identificaciones\u201d. L\u00e9ase religiones, ej\u00e9rcito, movimientos liderados o partidos pol\u00edticos. Eros, capturado en el espejo de Narciso, construye e instituye as\u00ed lazos afectivos, que sirven a la causa de esta necesaria cohesi\u00f3n social.<\/p>\n\n\n\n<p>Kant ya hab\u00eda planteado el problema en su Fundamentaci\u00f3n de la metaf\u00edsica de las costumbres: los animales tienen el instinto para cumplir su programa de satisfacci\u00f3n de la necesidad, pero el hombre est\u00e1 dotado de pensamiento y eso complica las cosas. Cuando Kant plantea el problema de la cultura, mira al cielo buscando el sentido \u00faltimo de ese don celestial. Borra con ello la peculiaridad deseante de cada sujeto. El sujeto, en su relaci\u00f3n con los otros, se entiende desde lo universal, en l\u00ednea con un programa \u00e9tico perseguidor de fines \u00faltimos. Ignora as\u00ed la dimensi\u00f3n que aporta el lenguaje en ese particular encadenamiento del sujeto a la repetici\u00f3n de ser, fantasm\u00e1ticamente&#8230; criatura de lenguaje: forofo \u201cpartidario\u201d, \u201cskin head\u201d o autoinmolable \u201cmuyahid\u00edn\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Darwin baj\u00f3 la escala del cielo kantiano a la filog\u00e9nesis de la especie, y puso otra vez al hombre gen\u00e9rico en la trayectoria animal. Pero Freud ve ah\u00ed un hiato, un salto del animal al humano. Ese salto no lo pod\u00eda explicar la descripci\u00f3n evolutiva darviniana y mucho menos la metaf\u00edsica. Esto le lleva m\u00e1s en su an\u00e1lisis: \u00bfpor qu\u00e9 el hombre tuvo necesidad de crear la cultura como medio para mantener esa econom\u00eda del principio del placer? \u00bfPor qu\u00e9 la b\u00fasqueda del placer y la evitaci\u00f3n del dolor llevan al hombre a esa otra \u201cevoluci\u00f3n\u201d descomunal que es la civilizaci\u00f3n? El tratamiento de esta cuesti\u00f3n le conduce \u2014con paradas interesantes en el erotismo anal\u2014 al an\u00e1lisis de la formaci\u00f3n del yo, y a la configuraci\u00f3n inicial de los instintos: Eros y Thanatos.<\/p>\n\n\n\n<p>Freud, adherido a la evoluci\u00f3n, la entiende como la conquista por parte de los instintos de nuevos modos para su satisfacci\u00f3n. Pero en esta conquista, han de contar con una resistencia: la inercia al abandono de las viejas formas de descarga. Sobre este modelo evolutivo trata de explicar lo que observa m\u00e1s n\u00edtidamente en su consulta: las transformaciones de la pulsi\u00f3n de muerte.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta es la gu\u00eda fundamental que encontr\u00f3 en 1920 para la pr\u00e1ctica cl\u00ednica: su localizaci\u00f3n mediante la palabra y el silencio; y por oposici\u00f3n, las barreras que construye Eros (m\u00e1s fr\u00e1gil y d\u00e9bil) para contenerla. Es mediante Eros que nos distanciamos de la repetici\u00f3n inercial de la muerte y nos elevamos a relaciones cada vez m\u00e1s complejas de la palabra.<\/p>\n\n\n\n<p>Eros y Thanatos son para Freud una exigencia te\u00f3rica necesaria para entender la econom\u00eda y la din\u00e1mica del aparato ps\u00edquico. Eros imbricado con Thanatos, Eros interponiendo defensas contra la eclosi\u00f3n de Thanatos. Parece un mito milenario. Pero si nos quedamos ah\u00ed, no entendemos a Freud.<\/p>\n\n\n\n<p>Pues bien, la primera barrera que la cultura antepone a la pulsi\u00f3n de muerte es la prohibici\u00f3n del incesto. Una primera detracci\u00f3n de libido a la vida sexual por parte de la cultura. Una prohibici\u00f3n que separa evolutivamente la \u201chorda primitiva\u201d de la primera instituci\u00f3n del \u201cDerecho\u201d y de la \u201cLey\u201d: el totemismo. Freud cre\u00eda esta versi\u00f3n de la antropolog\u00eda, la que entonces exist\u00eda. Sin embargo, considera que el peso de la ley, en su forma m\u00e1s elaborada, s\u00f3lo llega con el monote\u00edsmo, con el juda\u00edsmo.<\/p>\n\n\n\n<p>Las religiones monote\u00edstas introdujeron la dimensi\u00f3n del padre con todo su peso simb\u00f3lico e imaginario. Simb\u00f3lico por lo que tiene de deuda, de sometimiento a la ley&#8230; De servidumbre voluntaria y obediencia al super-yo. Una instancia ps\u00edquica que encuentra su soporte real en las instituciones. Esta obediencia \u201cinterna\u201d a la ley s\u00f3lo es posible con el desenlace del Edipo. La ley marca los l\u00edmites a la satisfacci\u00f3n, tanto en su transgresi\u00f3n, como en la prohibici\u00f3n, que permite acceder a un terreno libre de tensiones, autorizado. Pero hay un resquicio en este desenlace mediante el cual la pulsi\u00f3n no puede localizar en el exterior un destino para su descarga, sino en el interior a la manera de irredenta culpabilidad y castigo. La neurosis obsesiva da cuenta de este destino para la pulsi\u00f3n that\u00e1nica.<\/p>\n\n\n\n<p>En cuanto al padre imaginario, es la sumisi\u00f3n a lo que Freud llama \u201cautoridad exterior\u201d (\u00e4ussere Autorit\u00e4t). Se trata de un mandato que funciona s\u00f3lo en tanto hay una \u201cautoridad exterior\u201d. Aparece como \u201cpresencia\u201d que nos intimida y nos recuerda, que si no cumplimos el deseo del Otro, el mandato, vendr\u00e1 \u201cla retirada del amor\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Al afecto que produce el temor a dicho elemento externo, que obliga cuando somos ni\u00f1os pero tambi\u00e9n cuando se hace presente el padre terrible (no se puede leer el deseo del Otro) lo llama \u201csoziale Angst\u201d. De manera que hay presencia amenazante, directa o indirecta, y con ella, ajuste al mandato. Pero si tal presencia no existe, la prohibici\u00f3n falla, y el sujeto no tiene porqu\u00e9 abandonar el modo de satisfacci\u00f3n adquirido. Evidentemente, el sujeto no tiene consciencia de esta dependencia de la demanda del Otro en la escalada cultural (la de la madre, del maestro o del padre, etc.).<\/p>\n\n\n\n<p>Fenomenol\u00f3gicamente el padre imaginario puede aparecer de m\u00faltiples formas, pero no hay un punto \u201c0\u201d de partida del deseo as\u00ed constre\u00f1ido, sino un juego de miradas, de ilusi\u00f3n mediante el cual, el sujeto encuentra el camino para incluirse en la demanda de un otro que le captura fantasm\u00e1ticamente.<\/p>\n\n\n\n<p>Este an\u00e1lisis de la dependencia del Lust Ich, del yo primitivo del placer, que s\u00f3lo reconoce la amenaza exterior y por eso se somete, lleva a Freud al an\u00e1lisis de la unidad imaginaria en las formaciones de masas. Si no hay ley interiorizada, si no hay Super-Yo, no hay individuo, hay autoridad externa e identificaci\u00f3n al significante com\u00fan por miedo a la \u201cp\u00e9rdida de amor\u201d. La p\u00e9rdida de amor es la p\u00e9rdida de lazo, de \u201cmasa\u201d para soportar la entrada en el desamparo (Hilflosigkeit).<\/p>\n\n\n\n<p>La identificaci\u00f3n imaginaria al semejante permite no s\u00f3lo sostenerse como ser deseante en el juego de miradas, en la reflexi\u00f3n de im\u00e1genes en espejo, sino que brinda a la pulsi\u00f3n de muerte una localizaci\u00f3n fuera del \u201cnosotros\u201d, en el exterior en donde se arroja lo displacentero. Un exterior marcado como causa de todo mal, que el discurso localiza: \u201clos gentiles\u201d para la comunidad cristiana a partir de San Pablo, \u201clos jud\u00edos\u201d para los nazis o \u201clos extranjeros\u201d para el actual ultranacionalismo. Freud analiza c\u00f3mo solucionan el malestar este tipo de agrupaciones, cohesionadas por identificaciones especulares: simplemente sit\u00faan la pulsi\u00f3n de muerte fuera del campo propio, en esa extimidad tan cercana inconscientemente (el extranjero), pero tan ajena para la conciencia.<\/p>\n\n\n\n<p>Estas identificaciones imaginarias abren cauces a una econom\u00eda libidinal sostenida por el narcisismo. Se construye barreras, instituciones, ej\u00e9rcitos atrincherando la satisfacci\u00f3n er\u00f3tico-narcisista en el campo de \u201clos nuestros\u201d, mientras se eyecta la agresividad (un modo de la pulsi\u00f3n de muerte) contra \u201clos otros\u201d. Y si llega el caso que, por efecto de la rivalidad o el odio, ocurra algo reprochable para los propios, siempre podr\u00e1 deslizarse la pulsi\u00f3n hacia el otro, tach\u00e1ndole de causante, incitador, o peor a\u00fan, de traidor.<\/p>\n\n\n\n<p>En definitiva, como en el transitivismo infantil: el otro se convierte en culpable y merecedor del castigo que entra\u00f1a el acto del propio o los propios. Hay un ejemplo que conocemos bien los espa\u00f1oles: es el \u201cy t\u00fa m\u00e1s\u201d. As\u00ed, tal como demostraron las pasadas elecciones por ejemplo, el sujeto plenamente identificado a ese significante (las siglas de su partido) en el que se ha alineado, es impermeable a toda cr\u00edtica.<\/p>\n\n\n\n<p>Su consistencia depende de lo excluido. Nada malo le ata\u00f1e, ni la propia corrupci\u00f3n, pues \u201clo hacen los otros\u201d, as\u00ed que nada hay que le interrogue. Cuanto peor para el otro, mejor. Ha exorcizado el malestar. Por tanto, habr\u00e1 encontrado una causa externa sobre la cargar las tintas.<\/p>\n\n\n\n<p>seryhumano.com \/ Sergio Hinojosa*<\/p>\n\n\n\n<p>*Profesor de Filosof\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Con datos de Infolibre<\/p>\n\n\n\n<p>Si quiere recibir en su celular esta y otras informaciones y art\u00edculos descargue Telegram, ingrese al link <a href=\"htts:\/\/t.ime\/seryhumano\">htts:\/\/t.ime\/seryhumano <\/a>y dele clic a +Unirme<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El malestar en la cultura, de Sigmund Freud, no est\u00e1 dirigida a los especialistas, ni trata de precisar la t\u00e9cnica psicoanal\u00edtica o perfilar sus conceptos; sin embargo, su inter\u00e9s te\u00f3rico y la reflexi\u00f3n ofrecida sobre lo que nos aflige son estimables. 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