La piel es nuestro órgano más grande y probablemente el más complicado en función, ya que de este depende el intercambio con el medio externo que nos rodea, es nuestro envoltorio natural, donde se realiza funciones de intercambio como la temperatura, el tacto, la secreción y a su vez está en contacto con nuestro medio interno y ayuda a sujetar tanto a los órganos como al esqueleto.
Es por eso que debemos cuidar nuestra piel, pues, es ella nuestra tarjeta de presentación. Una piel sana refleja un cuerpo sano; debemos cuidar sus funciones y su estado, si no la hidratamos con cierta regularidad se arruga y deteriora.
La piel requiere de limpieza y de retirar las impurezas que en ella se encuentra. También una buena alimentación ayuda a sanearla, las glándulas exocrinas y apocrinas reflejan en su secreción su buena o mala salud, de allí que la piel grasa por ejemplo, sea una condición de los daños en la misma.
Hoy en día los especialistas en piel se valen de la Medicina Fotónica, es decir, utilizan láseres; estos son haces de luz concentrados para eliminar la piel muerta, dañada o descolorida para revelar la piel nueva y sin manchas en la superficie tratada. Lo que también lo han llamado “rejuvenecimiento de la piel”. Los láseres faciales se utilizan para eliminar las arrugas o líneas de expresión, el daño solar, el pelo facial, el enrojecimiento, venas visibles, pigmento en la piel, tinta de tatuajes, entre otros.
Las diversas tecnologías Fotónicas aplicada a la medicina, ha estado demostrando a nivel mundial, que en cuestión de cuidado y tratamiento de la piel está siendo muy efectivo.
seryhumano.com / José Luis Plaza (*)
(*) Dr. José Luis Plaza (@drjoseluisplaza), cirujano especializado en Cirugía Plástica Estética y Reconstructiva