El Ser y YO

La vida de todo gran hombre
nos recuerda que podemos hacer
sublime la nuestra y retirarnos
dejando a nuestro paso huellas
en las arenas del tiempo.

Henry Wadsworth Longfellow

Hace años leí una maravillosa historia de O. Henry que no he olvidado nunca: una pareja de marido y mujer que vivían en un departamento de Nueva York, salieron una mañana a hacer unos encargos. La esposa se mostraba agradable y amistosa con todas las personas que encontraba, les sonreía y alababa la buena labor que desempañaban. Dejó tras de sí una estela de individuos que se sentían más a gusto consigo mismos y con la vida en general.

El esposo hizo lo contrario, quejándose e insultando a cuantas personas encontraba. Dejó en pos de sí una estela de descontento y de autoestima herida. El final sorprendente fue que la mañana siguiente, cuando la pareja casada volvió a salir para cumplir con encargos, cambiaron papeles: él dejó tras sí una estela de buenos sentimientos, y ella otra de sentimientos heridos y desaliento.

Esa historia me ayudó a percatarme de que uno puede elegir cómo quiere comportarse con los demás. Puede decidir dejar una estela de complacencia. No necesita ser ni un gran hombre ni una gran mujer para dejar huellas en la arena de los tiempos, porque cada vez que ayude a alguien a sentirse valioso y especial, cada vez que añada nuevo resplandor a su aura, deja una marca indeleble. Esta clase de bien rara vez se olvida o se pierde. Se vuelve parte de la persona, parte de su alma.

Busque la oportunidad de hacer que alguien se sienta valioso. ¿No es verdad que todos queremos que nos aprecien? Observe con cuidado: cuando se practica un acto de amabilidad, sus efectos parecen extenderse, como las ondas de una piedrecilla que se arroja a un estanque. Aun cuando ustedes no hagan más que dejar espacio para que un auto entre a la autopista enfrente de usted, es fácil que note que sus ocupantes, a su vez, parecen devolver el favor. La amabilidad es contagiosa. ¡Vale la pena difundirla!

Solamente una vez puedo pasar
por esta vida.
Por eso, si de algún modo puedo
mostrarle amabilidad, permítame
hacerlo ahora, porque es posible
que no vuelva a pasar por aquí.

Gail Sayers

seryhumano.com /  Dottie Billllington

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