“Los problemas que agitan a una generación se extinguen para la generación sucesiva no porque hayan sido resueltos sino porque el interés general los deroga” Cesare Pavese
Un hombre que tocaba el contrabajo en la Orquesta Filarmónica de Ciudad de México me contó que los mejores instrumentos están hechos de aquella madera a la que se ha dejado envejecer de manera natural para que elimine la humedad. “Hay que dejar que la madera envejezca por 80 años y luego tocar el instrumento por otros 80 años antes de que éste alcance su mejor sonido”, dijo Luis Antonio Rojas. “Un artesano debe usar madera cortada y envejecida por otra persona, y en su vida jamás verá a alguno de sus instrumentos llegar a su máximo potencial.”
Muchas cosas importantes en la vida son asuntos para “la próxima generación” –la enseñanza, la capacitación y la educación de los hijos se encuentran entre éstas. El apóstol Pablo se convirtió en sí mismo en las personas cuya influencia espiritual continuaría mucho tiempo después de que él hubiera partido. Le escribió a Timoteo: “Lo que has oído de mí ante muchos testigos, esto encarga a hombres fieles que sean idóneos para enseñar también a otros” (2 Timoteo 2:2).
Pablo, Timoteo, “hombres fieles” y “otros” representan a cuatro generaciones espirituales formadas sobre el fundamento perdurable del Evangelio de Jesucristo.
¿Estamos viviendo sólo para el hoy y el corto plazo, o nos estamos dando a los demás que continuarán la fe después de que nosotros hayamos corrido nuestra carrera?
seryhumano.com / David C. McCasland