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La NASA pone fin a la misión que ha desvelado los secretos del sexto planeta del Sistema Solar

La sonda Cassini se ha desintegrado en la atmósfera de Saturno poniendo fin a una misión de 20 años en la que contribuyó a desvelar los secretos del sexto planeta del Sistema Solar como ninguna otra nave ha hecho.

La nave ha ardido poco después de entrar en las capas más externas de la espesa envoltura de gases que rodea al planeta. La nave utilizó el poco combustible que le quedaba en sus propulsores para mantener la antena orientada hacia la Tierra y transmitir datos hasta el último momento antes de perder el control y desintegrarse por completo por el rozamiento con el aire. La NASA planeó cuidadosamente este suicidio programado para evitar contaminar las lunas del planeta, que pueden albergar vida.

Los ingenieros de vuelo siguieron la maniobra desde el Centro de Propulsión a Chorro en Pasadena. La última señal de la nave fue recibida en el centro de control.

Este es el final de la misión“, ha dicho Earl Maize, jefe del Programa Cassini. “Espero que todos estén orgullosos de este increíble éxito”, ha añadido antes de fundirse en un abrazo con uno de sus compañeros.

La misión Cassini-Huygens, un proyecto conjunto de la NASA y la Agencia Espacial Europea lanzado en 1997, fue la primera centrada en explorar Saturno y sus anillos. Sus descubrimientos fueron fundamentales para probar que puede haber vida en otros lugares del Sistema Solar y que estos no son precisamente parecidos a la Tierra.

En 2005, el módulo Huygens se convirtió en el primer artefacto espacial en posarse sobre una luna de otro planeta, Titán, donde la misión descubrió montañas, lagos y océanos llenos de metano líquido. Su compañera la sonda Cassini se lanzó hacia Encélado, otro de los más de 60 satélites del planeta, para sobrevolar el polo sur y atravesar las fumarolas que brotan de sus géiseres. La composición de los gases indica que pueden proceder de chimeneas hidrotermales en el fondo de un océano de agua líquida sobre el que existe una capa de hielo de varios kilómetros. Según algunos expertos este es el cuerpo del Sistema Solar con más probabilidades de albergar seres vivos.

La sonda Cassini también retrató como nunca el espectacular sistema de anillos que abarca 300.000 kilómetros y se reduce a apenas 10 metros de espesor y que se asemeja a un joven sistema solar.

Durante sus últimos meses de vida, la sonda estuvo pasando por el hueco entre los anillos y el planeta, una zona totalmente inexplorada. Con los datos obtenidos intentó resolver algunos de los misterios que le quedan, como la masa de los anillos o la longitud de un día en Saturno. A diferencia de los planetas rocosos como la Tierra, en los que es posible tomar como referencia un punto geográfico para saber cuándo se ha completado una órbita, la atmósfera gaseosa del planeta gigante requiere otros métodos. Un instrumento de la sonda Cassini permitía medir los movimientos del campo magnético de Saturno y sus emisiones de radio. Así, se supo que un día allí dura entre 10,6 y 10,8 horas.

El final de la misión la nave entró un minuto antes en las capas más superficiales de la atmósfera, a una altitud de unos 1.915 metros por encima de las primeras nubes que cubren el planeta. La presión fue similar a la de la Tierra al nivel del mar.

La sonda Cassini viró para dirigir su antena hacia nuestro planeta y transmitió datos en tiempo real. Cuando se agotó todo el combustible de sus propulsores perdió el control y comenzó a dar vueltas de campana. Emitió su última señal a 1.500 kilómetros sobre las nubes. Después ardió por el rozamiento con el aire y quedó totalmente destruida en uno o dos minutos, sin que ni siquiera haya podido atravesar las capas más superficiales de la violenta cubierta de gases que rodea al planeta. Los datos científicos que pudo enviar en esos instantes fueron las primeras mediciones directas de la composición de la atmósfera.

Debido al retardo de la señal, el último adiós de la sonda Cassini llegó a la Tierra 86 minutos después. En las horas previas a su final la nave tomó sus últimas imágenes del sistema de anillos y de Encélado y Titán. Al filo de la medianoche la sonda envió todos los datos que tenía almacenados y sus últimas imágenes antes de cambiar su configuración para transmitir en tiempo real, poco antes de su suicidio controlado.

seryhumano.com / Nuño Domínguez

elpais.com

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