El Ser y YO

Los modelos de toma de decisiones son de estudio obligatorio para todos los estudiantes de administración y dirección de empresas, pero son también muy útiles para el día a día de cualquier persona, pues nos pueden ayudar a ejercitar nuestra libertad de elección de una forma más racional y certera.dilemas

En el manual El pequeño libro de las grandes decisiones: 50 modelos para el pensamiento estratégico (Alienta Editorial, 2005), Mikael Krogerus y Roman Tschäppeler compilan de forma esquemática diversos modelos de toma de decisiones que resultan muy útiles para, al menos, aprender a abordar los problemas de forma distinta a la habitual.

En el libro aparecen decenas de modelos (algunos demasiado complejos para ser resumidos en una página, como pretenden los autores), pero hay en concreto cuatro de ellos que responden a grandes dilemas a los que todos tenemos que enfrentarnos casi a diario.

Cómo trabajar de forma eficiente libro1

Para responder a este importante dilema, Korgerus y Tsccäppeler proponen utilizar la matriz de Eisenhower. El expresidente estadounidense tenía una máxima: “Las decisiones más urgentes rara vez son las más importantes”. El comandante en jefe se consideraba un experto de la gestión del tiempo, y estaba convencido de que tenía la capacidad de hacerlo todo cuando debía hacerse, diferenciado lo que es importante de lo que es urgente.

Sea cual sea la tarea que tengamos sobre nuestra mesa, hay que empezar por desglosarla para luego decidir cómo proceder y es importante saber que no todo lo urgente es importante, y viceversa. A menudo nos obcecamos en el campo de las cosas que debemos tratar de inmediato, o que creemos que deben tratarse de inmediato, y olvidamos el resto de cuestiones. Uno debe preguntarse: ¿cuándo me ocuparé de las cosas que son importantes pero no urgentes? ¿Cuándo buscaré tiempo para ocuparme de las tareas importantes antes de que éstas se conviertan en urgentes?

Eisenhower dividía las tareas en cuatro apartados, y según este esquema establecía prioridades:

  • Importante, pero no urgente: decide en qué momento vas a dedicarte a ello.
  • Urgente, pero no importante: encárgaselo a alguien.
  • Urgente e importante: hazlo inmediatamente
  • Ni importante ni urgente: hazlo cuando tengas tiempo.

Cómo ser feliz

En efecto, la felicidad también se puede buscar siguiendo un modelo de toma decisiones que, si bien no va a resolver todos tus problemas, te puede enseñar a enfocar tus esfuerzos hacia el bienestar personal.

En 1961, el psicólogo Mihály Csíkszentmihályi escribió: “Mientras que la felicidad se persigue en sí misma, todos los demás objetivos -salud, belleza, dinero o poder- se valoran en la medida en que confiamos que nos harán felices”. Csíkszentmihályi buscó un término que describiera el estado de sentirse feliz. Y lo llamó flow, “fluir” en español. Pero, ¿cuándo nos hallamos en “estado de flujo”? Tras entrevistar a más de mil personas sobre qué las hacía felices, descubrió que todas las respuestas tenían cinco cosas en común. La felicidad o el “flujo” se produce cuando estamos sumamente centrados en una actividad de nuestra elección que no supone un reto demasiado sencillo –lo que provoca desinterés– ni demasiado complejo –lo que provoca agotamiento– , que tiene un objetivo claro y que recibe una respuesta inmediata.

Los individuos que “fluyen” no sólo experimentan una profunda sensación de satisfacción, sino que también pierden la noción del tiempo y se olvidan por completo de ellos mismos por el hecho de estar totalmente inmersos en lo que están haciendo.fluir

Los músicos, deportistas, actores, médicos y artistas describen lo felices que se sienten cuando están absortos en una actividad a menudo agotadora, lo cual contradice por completo la opinión general de que la felicidad tiene que ver con el relax. La gente más feliz es, según esta teoría, aquella que está muy ocupada pero no se agobia, y esa gente es, por lo general, aquella que ocupa su tiempo en actividades que le satisfacen, en el trabajo y fuera de este.

Cómo recordar todo lo que has aprendido

A menudo nos lamentamos de haber olvidado un conocimiento que en algún momento de nuestra vida sabíamos de pies juntillas y nos cuesta muchísimo tratar de recordar. Según explican Korgerus y Tsccäppeler en su libro, la memoria a largo plazo tiene dos componentes: la capacidad de reproducir y la estabilidad. La capacidad de reproducir determina la facilidad con la que recordamos algo, y depende de lo cerca que “nade” la información de la superficie de nuestra conciencia. La estabilidad, por otro lado, tiene que ver con la profundidad con que esté anclada la información en nuestro cerebro. Algunos recuerdos poseen un alto grado de estabilidad, pero un grado bajo de reproducción. “Intenta recordar un número de teléfono antiguo; es muy posible que no puedas”, ponen los autores a modo de ejemplo. “Pero si lo ves escrito, lo reconocerás inmediatamente”.

Según el investigador polaco Piotr Wozniak, creador del sistema de aprendizaje Super-Memo, para que un conocimiento pase a nuestra memoria a largo plazo debemos aprenderlo de forma repetida en el tiempo, durante 60 días desde que estudiamos la enseñanza por primera vez. No sirve de nada estudiar algo de un día para otro pues, en sólo dos meses, si no reforzamos lo aprendido, se nos habrá olvidado casi por completo.super memo

Imagina que estás aprendiendo chino. Has aprendido una palabra y la has memorizado. Sin practicar, con el tiempo, cada vez será más difícil recordarla. El tiempo que se tarda en olvidarla por completo se puede calcular: son unos sesenta días. Lo ideal es recordar la palabra cuando estamos en el proceso de olvidarla.

Cómo elegir entre dos opciones que parecen satisfactorias

Cuando tenemos dudas a la hora de escoger entre una cosa u otra es porque encontramos en ambas opciones algo satisfactorio (si entre dos opciones hay una mala y otra buena, no tenemos ninguna disyuntiva). Lo más habitual es pensar en los pros y contras de cada decisión, pero en casos en los que es difícil encontrar aspectos negativos, merece la pena plantearse el dilema en términos estrictamente positivos.

Para ello es interesante recurrir al modelo de la goma elástica, muy útil, sobre todo, para resolver disyuntivas que impliquen un importante cambio de vida como, por ejemplo, cambiar de profesión, mudarse a otra ciudad o acogerse a una jubilación anticipada. Los argumentos a favor y en contra están a la par. ¿Cómo podemos resolver el dilema?

Pregúntate qué te sujeta a tu situación actual y qué tira de ti hacia el nuevo escenario. A primera vista el método parece ser una simple variación de la clásica pregunta: “¿cuáles son los pros y los contras?”. La diferencia es que“¿qué me sujeta?” y “¿qué tira de mí?” son preguntas positivas y reflejan una situación con dos alternativas atractivas. Sencillamente, la goma que tire más fuerte es la que debes escoger.

seryhumano.com / Miguel Ayuso

Fuente: elconfidencial.com

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