Para todos aquellos que utilizan la mala suerte como excusa de un mal resultado, de una acción fracasada o simplemente como la causante de una “no acción”, aquí tenéis un cuento que les hará reflexionar:
CUENTO DEL CAMPESINO Y SU CABALLO
A un campesino se le escapa un caballo y la gente le dice: “Qué mala suerte, ahora no podrás arar el campo”, a lo que el campesino responde: “Malo o bueno, ya se verá”.
Al cabo del tiempo regresa el caballo con una yegua y la gente le dice: “Qué mala suerte, ahora tienes dos caballos”, y el campesino vuelve a decir: “Bueno o malo, ya se verá”.
Entonces, su hijo, montando a la yegua se cae y se rompe una pierna, y los vecinos dicen al campesino: “¡Qué mala suerte!, ahora no tendrás a nadie que te pueda ayudar”, a lo que el campesino responde una vez más: “Bueno o malo ya se verá”.
Poco después estalla una guerra en el país y reclutan a todos los jóvenes del pueblo menos al hijo del campesino por tener una pierna rota…
Versión del cuento: “Sadhana, un camino de oración“ Anthony de Mello (1931-1987)
Como ves, tener buena o mala suerte no depende del hecho en cuestión, si no de la persona que lo valora o juzga.
¿Qué pasa cuándo nos consideramos personas con “mala fortuna”?
Si nuestra mente cree firmemente que somos siempre desafortunados, buscará acontecimientos que reafirmen esta teoría pasando por alto todo aquello bueno que nos suceda.
Llegados a este punto, ¿vale la pena continuar ciegos ante nuestras vivencias positivas?
Disfruta de los momentos que te regala la vida, potencia los buenos…y cuándo alguien te diga:
__ “Qué mala suerte, ¿no…?”
Haz como el campesino y contesta:
__”Malo o bueno… ¡ya se verá!”
seryhumano.com / Eva Hidalgo